SE UNEN LAS INSTITUCIONES DE EDUCACIÓN SUPERIOR POR EL BIENESTAR DEL PAÍS

Alianza Interuniversitaria para una Ética de la Convivencia 2

Alianza Interuniversitaria para una Etica de  la Convivencia 1

COMUNICADO DE PRENSA
Contacto: Padre Pedro Ortíz

SE UNEN LAS INSTITUCIONES DE EDUCACIÓN SUPERIOR POR EL BIENESTAR DEL PAÍS

(24 de febrero de 2014)- Las instituciones post secundarias del País se han unido a través de la Alianza Interuniversitaria para una Ética de la Convivencia, con el propósito de contribuir a mejorar la calidad de vida del País, mediante la integración, participación activa, asistencia y la investigación en las comunidades, anunció hoy un grupo representativo de estas entidades entre los que se encontraban presidentes, rectores y decanos.

Este logro en el que se integra la universidad del estado, las universidades privadas y las instituciones post secundarias, se alcanza poniendo el bienestar del país por encima de sus diferencias y su competencia por acaparar estudiantes.

Según se explicó, recientemente se realizó un encuentro en el que acordaron fomentar la inclusión de las comunidades, trascendiendo las fronteras que se han auto impuesto estas instituciones. De esta forma, la Academia realizará investigaciones en las comunidades con la participación e integración de sus componentes. El objetivo, es conocer las necesidades de las comunidades mediante procesos participativos que generen confianza entre sus integrantes y que propicien obtener diagnósticos certeros y soluciones efectivas.

La academia se propone además, articular esfuerzos en la realización de actividades y programas comunitarios en el interior de cada universidad y entre las instituciones para adoptar un proyecto común. Para ello, realizarán un inventario de los proyectos que han trabajado y los que atienden con el propósito de identificar lo que ha funcionado para emularlos, apoyarlos y darlos a conocer al país.

A su vez, los representantes de éstas instituciones académicas se comprometieron a intensificar la educación universitaria en la ética por medio de los currículos y prontuarios, sosteniendo las Humanidades y las Ciencias Sociales. Los académicos entienden que sus estudiantes son parte representativa de las comunidades del país, por lo que, educando a los estudiantes se educa a las comunidades, las familias y las futuras generaciones.

Uno de los retos de este sector del país, será buscar y fomentar estrategias para la promoción de la solidaridad y el respeto por la diversidad, particularmente rompiendo barreras creadas por las comunidades cerradas, las diferencias raciales y la condición social, entre otros. La academia, a su vez, se propone tener un rol más activo en el establecimiento de política pública. Desde las instituciones educativas se establecerán foros de discusión y encuentros de reflexión para promover otras oportunidades participativas entre las que se incluyen servir de enlace entre las comunidades y los poderes ejecutivo y legislativo.

Finalmente, los representantes de la academia hicieron un pronunciamiento público para que los medios de comunicación del país se conviertan en aliados de éstos esfuerzos difundiendo las gestiones realizadas y la transformación que las propias comunidades van haciendo con la ayuda de las universidades. Los portavoces reiteraron que no se trata de hacerle las relaciones públicas a estas instituciones sino de proyectar iniciativas que redunden en modelo para otros sectores y comunidades del país.

La Alianza Interuniversitaria para una Ética de la Convivencia es una organización que agrupa a representantes de toda las universidades e instituciones post universitarias y no universitarias del país, que busca promover el dialogo ético, la investigación, el análisis y la realización de acciones constructivas dirigidas al logro de transformaciones en la comunidad en relación a sus valores y su conducta ética.

Instituciones presentes:

Universidad de Puerto Rico

Recinto Universitario de Mayaguez

Universidad Interamericana de Puerto Rico

Recinto de San Germán

Recinto de Guayama

Recinto de Fajardo

Recinto de Arecibo

Recinto de Barranquitas

Recinto de Bayamón

Universidad Carlos Albizu

Columbia College

Mech Tech

Universidad Central de Bayamón

Universidad del Sagrado Corazón

Sistema Universitario Ana G. Méndez

Universidad Metropolitana

Universidad del Turabo

Universidad del Este

Asociación de Universidades Privadas

Concepto de Ética para la Convivencia

Por: Pedro Rafael Ortíz S.
Sacerdote
Director Instituto de Ética Aplicada
Universidad el Turabo

Presentado a Presidentes/as y Rectores/as de las universidades del país
29 de enero de 2014
Univ. Interamericana
Recinto metropolitano

La enseñanza de la ética de la convivencia en estos tiempos que nos han tocado enfrenta una serie de problemas prácticos, tanto en lo que toca al rigor de la disciplina académica consustancial a lo que es la universidad como en lo tocante a la utilidad urgente de que nuestros estudiantes logren dominar unos recursos que resultan imprescindibles para la supervivencia individual y colectiva.

Propongo que, para analizar esos problemas, usemos el método de mirar algunos de esos aspectos que he llamado “problemas prácticos”. Además propongo que lo hagamos observando la realidad cotidiana de nuestro entorno, que es el ambiente en que nuestros estudiantes tendrán que poner en práctica lo que hayan aprendido.

Más de doscientas personas pierden sus empleos mensualmente en Puerto Rico. En ese mismo período mueren violentamente entre sesenta y ochenta, a veces más. Por supuesto, a esas dos estadísticas se le podría sumar otras todavía más abarcadoras, como lo son aquellas relativas a la disminución del ingreso o de la capacidad para responder al encarecimiento de la vida, así como los que no mueren en el ataque criminal pero resultan heridos –muchas veces porque su agresor no tiene buena puntería- o que pierden sus haberes y su tranquilidad por los asaltos y escalamientos. La lista estadística de desgracias cotidianas es algo apabullante. Pero insisto, para fines de este esbozo de análisis, a que nos limitemos a las dos que sugerí: Más de doscientos pierden sus fuentes de trabajo mensualmente y entre sesenta y ochenta caen asesinados.

La alta incidencia de esos dos eventos radicales marca la vida de la gente por mucho tiempo. La forma en que la pérdida del empleo destruye esperanzas y el vacío terrible dejado por cada muerte violenta afecta a la gente por mucho tiempo después de que haya pasado el ciclo estadístico en que se producen.

Es común que se proponga, ante problemas sociales tan apabullantes, una ética basada en el respeto a las instituciones que organizan la convivencia.

El problema es que esas mismas instituciones parecen caerse como si ellas mismas perdieran aquello que las sustenta o fuesen asesinadas desde adentro y desde afuera. La expectativa de tranquilidad que se basa en la referencia leal a instituciones por demás venerables se hace añicos cuando se enfrenta al descalabro de esos mismos pilares sociales que tanto trabajo dio construir y que tan inexpugnables y majestuosos nos parecían.

No sólo coexistimos con tamaño desastre sino que irremediablemente tenemos que convivir con él.

Por lo tanto, la realidad cotidiana para individuos y colectividades está marcada por la experiencia o el temor a que se acaben las fuentes de sustento o que se arranque la vida misma con gran crueldad.

Un segundo problema que propongo incluyamos en el análisis es el de los contenidos valorativos que sirven de base a la moral individual y social.
Eugenio María de Hostos, en su trabajo “Moral Social” le daba gran importancia al agradecimiento y lo colocaba en su esquema como uno de los fundamentos de la convivencia.

La presunción generalizada de la corrupción lleva sin embargo a la sospecha –fundamentada o histérica- de que cualquier gesto agradecido ante la desgracia de otros es motivado por intenciones que no tienen nada de respetables. Más aún, se pretende dar rango de ética a que las funciones formales de puestos o rangos se desprendan de cariños y deberes de la amistad y de vínculos familiares. Se exige de nuestros funcionarios que no acudan a socorrer amigos y parientes en desgracia. De nuevo, podríamos hacer una lista bien larga de esos valores básicos para la convivencia, como lo es estigmatizar el perdón, proscribir la misericordia y hacer sospechosa la caridad. La experiencia cotidiana de la gente con la dureza de tales requerimientos convierte en agonía clandestina la conciencia de la imperfección propia, la sensación de la debilidad íntima, la imposibilidad sicológica de cumplir la exigencia. Pero, para mantenernos en lo que he propuesto como método, quiero limitarme a las primeras dos: El reclamo con tintes éticos de que se desechen los lazos sanguíneos o afectivos ante la desgracia ajena para no manchar la pulcritud.

Hace más de cuatrocientos años, Galileo fue condenado a cadena perpetua por decir, entre otras cosas escandalosas, que Aristóteles se había equivocado al afirmar que la Luna estaba hecha de quintaesencia y, por lo tanto, en su superficie no había, ni podía haber, siquiera una minúscula grieta. Galileo vió con un telescopio los cráteres de la Luna. Esta digresión al caso de Galileo la hago para ilustrar lo absurdo de pretender que nuestros funcionarios se nos presenten como si estuviesen, no solamente hechos de quintaesencia, sino que ni siquiera se marque en ellos las limitaciones, imperfecciones o las culpas de aquellos con quienes conviven. Esa pretensión es tan irreal, como lo fue la afirmación sobre la luna en la Física Natural de Aristóteles.

Todavía esa exigencia a la pulcritud tiene un efecto adicional para la cotidianidad, para las vivencias a las que están y estarán expuestos nuestros estudiantes y egresados de las clases de ética. Se trata de que estén cuestionados o por lo menos atacados con estridencias los propios principios de la ética, en tanto que el estudio que busca conocer los elementos a proteger para la protección de los bienes valiosos.

Un tercer problema es el del uso de los medios sociales de comunicación para propagar la ignorancia contumaz, promover la histeria colectiva y dar rango de noticia urgente a cuanto chisme, escándalo o libelo sobre las vidas ajenas. Los medios de comunicación se convierten así en verdaderas armas para sembrar el terror ante la indefensión de mucha gente, que ven amenazadas abusivamente desde su reputación y su honra, hasta su vida privada y familiar, por no decir que se hacen añicos principios tan necesarios para mantener una sociedad democrática como la presunción de inocencia, la igualdad ante la ley y, sobre todo, que la dignidad del ser humano es inviolable.

Creo haber planteado suficientes cosas imprudentes como para motivar una conversación.

Hacia una ética para la convivencia social…Universidad y Comunidad

La Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico y la Alianza Inter-universitaria para una Ética de la Convivencia presentó el panel “Hacia una ética para la convivencia social…universidad y comunidad”. La actividad se celebró el martes, 22 de octubre de 2013, en la Sala Madre Teresa de Calcuta del recinto de Ponce.

El Padre Pedro R. Ortiz S., Director del Instituto de Ética Aplicada de la Universidad del Turabo y el Sr. Joel E. Vélez Colón, Director de la Oficina de Calidad de Vida de la Universidad Central de Bayamón fueron los oradores principales del evento.

La Alianza Inter-Universitaria para una Ética de la Convivencia surgió en el 2008 como una iniciativa de varios miembros de las comunidades académicas. La organización está integrada por representantes de la mayoría de las universidades de la Isla.

Fuente: http://elearning.pucpr.edu/informa/

Documento de Pronunciamiento sobre crisis social en Puerto Rico

Documento de Pronunciamiento
Alianza Inter-universitaria para una Ética de la Convivencia

1-La Alianza Inter-Universitaria para una Ética de la Convivencia es una organización integrada por representantes de la comunidad universitaria puertorriqueña.

2- En la Alianza tenemos como propósito intervenir para promover el diálogo ético, la razón crítica y la autocrítica, con el fin de mejorar el entendimiento de las problemáticas sociales y los procesos de vida. Esto nos permitirá evaluar nuestras acciones y actitudes y promover soluciones y proyectos viables, humanizantes que como organización decidamos adoptar. La responsabilidad social exige que nos comprometamos con la honestidad, la integridad y con un comportamiento de altos estándares éticos en este quehacer.

3-Puerto Rico atraviesa una crisis social cuyas dimensiones abarcan aspectos políticos, económicos y culturales diversos. Observamos con preocupación el incremento de la violencia individual, familiar y social, la corrupción personal e institucional, la distribución desigual de los recursos económicos, el consumo desmedido, el deterioro de los servicios de salud, las grandes deficiencias y retos que tiene el sistema educativo; la limitación de empleo disponible y el deterioro ambiental, entre otras situaciones.

4-La situación exige el despertar de la conciencia ciudadana. Ese despertar debe tener en cuenta la realidad y los problemas que representan la complejidad de las estructuras familiares y filiales, la pluralidad de nuestra sociedad, las condiciones de la competencia deshumanizante, la tendencia a medir a las personas exclusivamente por sus capacidades productivas y el vivir en la inmediatez.

5-A lo largo de buena parte de nuestra historia, la cultura puertorriqueña se ha destacado por una serie de valores como la hospitalidad, solidaridad, integridad y el respeto por la persona humana. No obstante, las presiones y las complejidades de la vida moderna provocaron un cambio en la jerarquía de valores que, aunque viabilizan la inserción de los puertorriqueños en los medios de producción actuales, en ocasiones entran en conflicto con la mejor versión de los valores ya mencionados.

6-La Alianza postula la solidaridad como un valor fundamental en el orden público. Hoy es imprescindible fomentar la solidaridad como valor fundamental de la sociedad, que propicia la aceptación del otro como nuestro semejante y un fin digno en si mismo y no meramente como un instrumento para la explotación económicamente rentable. Esa aceptación de las “otras personas” implica necesariamente una elevación de los niveles de conciencia con respecto a modos de vida y estructuras de convivencia intima y familiar diversas.

7-Es responsabilidad de todos los ciudadanos atender oportunamente los reclamos contra la injusticia, exclusión, corrupción y destrucción del medioambiente que amenazan la vida.

8-Proponemos y manifestamos adhesión a la construcción de un proyecto social de ciudadanos que cohabitamos en Puerto Rico y somos parte del todo más amplio, que es el planeta y la humanidad.

9-A todos nos toca contribuir para el desarrollo integral de la patria puertorriqueña y afirmamos que el desarrollo sostenible de un pueblo debe ser éticamente viable.

10-Estos puntos son objeto de trabajo académico y comunitario por parte de los componentes de la Alianza, de manera que la experiencia acumulada permita profundizar en el conocimiento y la acción. Exhortamos a otras instituciones que puedan estar interesadas en los planteamientos hechos en el presente documento a que desarrollen sus propios programas o se unan a nosotros en este esfuerzo.

Hoy, 20 de septiembre de 2010
Ateneo Puertorriqueño, San Juan, Puerto Rico

Una dignidad humana vivida y pensada

Por: Dr. Antonio González Pola, OP (Sacerdote Dominico, Profesor de Filosofía de la Universidad Central de Bayamón)

Lección Magistral de la Universidad Central de Bayamón con ocasión de la Semana de Santo Tomás de Aquino, Patrono de las Universidades y Escuelas Católicas         miércoles, 30 de enero de 2013

Una dignidad vivida y pensada

Dada la ocasión que nos brindan estos actos académicos con ocasión de la festividad de Santo Tomás de Aquino, universitario de primera hora en el segundo cuarto del siglo XIII, nos place recordar que pertenece a una organización de tradición docente, cuyo fundador, Domingo de Guzmán,  alumno del Studium Generale de Palencia en el siglo XII, descansa en la ciudad de Bolonia, sede de la primera universidad. La Orden de Predicadores por él fundada está próxima  a cumplir, el próximo 2016, sus ocho siglos de aprobación y andadura por todo el mundo.

Documento de Aparecida

Antes de proseguir deseamos hacer una breve referencia al último documento del CELAM, (Aparecida, 2007) sobre lo que se espera sean nuestras universidades y centros de educación superior en Iberoamerica. En todas las reuniones anteriores del CELAM el tema universidad fue siempre obligado: en Río (1955), Medellín (1968), Puebla (1979) y Santo Domingo (1992). No nos vamos a detener en sus análisis pero si advertir que conviene tener en cuenta los documentos finales mencionados.

Nos dice Aparecida que, la universidad católica presta una importante ayuda a la Iglesia en su misión de preparar personas capaces de juicio racional y crítico, y conscientes de la dignidad trascendental de la persona humana [341]. De promover diálogos entre fe y razón, fe y cultura, así como la formación de profesores, alumnos y personal administrativo, comprometidos con la promoción de la dignidad humana en su dimensión individual y comunitaria [342]. Que procuren el dialogo con otras instituciones y centros de estudios similares [343] y formen líderes al servicio de las iglesias particulares [344]

Deseamos mencionar en este año de la fe los documentos del Vaticano II sobre la dignidad de la persona humana y las referencias frecuentes del Catecismo de la Iglesia Católica, que cumplen 50 y 20 años respectivamente.

Vivencias de la dignidad

La vida de TdA [Tomás de Aquino] se  forja, según nos describen algunas biografías, a golpe de vivencias que moldean su personalidad humana y teológica. Recordemos algunas: Mientras era bañado por su nodriza, antes de los 5 años, nos cuentan que mantenía en su mano un trozo de pergamino. Al intentar quitárselo se deshacía en lloros y se resistía a entregarlo. Llega su madre Teodora y lo consigue, y ven que hay escrito en el mismo la salutación angélica:Ave María. Una vez leído, para que cesasen  sus lloros se lo devuelven y acto seguido, nos cuentan, que se lo traga. Era un trozo de pergamino, no un trozo de papel actual. A esa edad fácilmente se atraganta cualquier infante. En algunos de sus manuscritos autógrafos  se lee al margen escrita la invocación mariana. Comer un libro, en lenguaje bíblico, es hacerlo suyo.

Durante sus años en el Monasterio de Montecasino, cumplidos sus cinco años,  solía preguntar con frecuencia a los monjes, a quienes escuchaba hablar de Dios, ¿qué cosa era Dios?

Los hagiógrafos interpretan la vida de los santos con  anticipaciones verosímiles como las relatadas. Tomás fue bien devoto de María y escribió bellas páginas acerca de Ntra. Señora. El actual Pontífice [audiencia de 2010] destaca la designación de Maria como Triclinium totius Trinitatis dada por Santo Tomás a la Virgen [es decir: lugar donde la Trinidad encuentra su descanso] con ocasión de la Encarnación. Lo mismo habría que decir respecto a su  quehacer teológico, ya de niño se insinuaba en esa pregunta.

Si en las SS. Escrituras hay anunciaciones y acontecimientos sorprendentes de este genero, pues a los santos también debe sucederles algo parecido. Actualmente hay estadísticas de modelos de prodigios y milagros que se atribuyen a los santos, algunos para antes de nacer, en sueños de sus padres; otros durante la vida, y también para después de la muerte. Lean sino hagiografías posmedievales hasta bien entrado el siglo XVI. En realidad también los pintores y escultores se dejan guiar por representaciones clásicas de justicia, de prudencia, de fe y caridad, conocidas de todos, del cielo, del infierno y del purgatorio…

Más adelante Tomás, siendo joven estudiante de la universidad de Nápoles, desea ingresar en la Orden de Predicadores. Su mamá, Dña. Teodora, tenía para él otros destinos más brillantes: abad, obispo, cardenal… En aquel tiempo estas dignidades eran auténticos señores feudales de gran influencia, y administradores de notables riquezas en sus respectivas diócesis y monasterios. Como Tomás se resistiera a ceder a las pretensiones de su mamá Teodora, ésta da órdenes a sus hijos, a la sazón militares en campaña, y  lo secuestran y encierran en el castillo de San Giovanni.

Tras su encierro, se dice que fue en invierno, introdujeron una joven cortesana a la fuerza para que se acercara a fray Tomás. Solución, al fin, propia de militares. Nos dicen que con un tizón en la mano la hizo huir y acto seguido traza una cruz en la pared y cae de rodillas, y descendieron dos ángeles y le ciñeron los lomos. Con este hecho nunca más fue vencido por tentación alguna. El arte lo representa de múltiples formas. El cuadro de Velázquez es bellísimo. Otras representaciones pueden apreciarse en los trípticos expuestos en la Sala de Colecciones de nuestra Biblioteca

He traído a cuento estas tres historietas de la historia de Tomás, pues insinúan su firme personalidad. Que no permite fácilmente le impongan pareceres ni comportamiento alguno.  Resistiendo y atacando a quienes lo intenten. Y que su misma fe [infundida]  implica un asentimiento razonable y contenidos personalizados, con auxilio de la gracia, y no como un sombrero que desde afuera te calan sobre la cabeza. Hay otros casos semejantes a estos que revelan su  dignidad vivida o por lo menos escenificada por aquellos que le conocieron. Pero nada como el siguiente texto de su puño y letra, un texto que nos sorprende después de ocho siglos en como vincular lo que nos viene de afuera y su recepción o interiorización personal: Es libre, escribe, aquel que se pertenece a sí mismo, el esclavo pertenece a su señor. Así pues, quien actúa espontáneamente, actúa con libertad, pero el que recibe el impulso de otro no obra libremente. Aquel, por tanto, que evita el mal, no por ser mal, sino a causa de estar mandado, no es libre: pero quien lo evita por ser un mal, ese es libre (In Epist. II ad Corint., cap. III, lect. III).

Fray Bartolomé de Las Casas en el primer escrito sobre misionología escrito en Iberoamérica: De unico evangelizandi modo…, escribe: La Providencia divina estableció para todo el mundo y para todos los tiempos, un solo, mismo y único modo de enseñarles a los hombres la verdadera religión, a saber: la persuasión del entendimiento por medio de razones y la incitación, suave moción de la voluntad. Se trata de un modo que ha de ser común a todos los hombres del mundo, sin ninguna distinción de sectas, errores o corrupción de costumbres.

Con sus mismas palabras describimos el oficio  de teólogo, y de todo catequista: el oficio de sabio, aunque exceda las propias fuerzas, nos proponemos manifestar, en cuanto nos sea posible, la verdad que profesa la fe católica…, pues soy consciente de que el principal deber de mi vida para con Dios es esforzarme porque mi lengua y todos mis sentidos hablen de El (CG).

Los discípulos de Tomás en Europa, América y Filipinas continúan esta actitud personal de luchadores contra quienes pisoteen la dignidad de la persona humana.  A los casos y textos anteriores, permítasenos añadir solo la referencia al famoso Sermón de Adviento,predicado en la Republica Dominicana en 1511 por Antón de Montesinos en defensa de los indígenas, ante el hijo de Colón y la plana mayor del Gobierno de Indias en el Nuevo Mundo: ¿Acaso estos no son hombres? ¿Acaso no estáis obligados a amarlos? ¿Acaso esto no sentís? ¿Acaso esto no entendéis?

Fray Bartolomé de las Casas y otros seguidores empeñaron su vida y palabra en denunciar las injusticias y proponer soluciones. Las leyes de Burgos (1512) y las sucesivas correcciones hasta las Nuevas Leyes de Indias de 1542, son el primer documento jurídico sobre los derechos humanos casi tres siglos antes de la declaración de independencia de Estados Unidos (1776) y de la revolución francesa (1789) y cuatro centurias antes de la declaración universal de los derechos humanos por las naciones Unidas en 1948. No por desconocido menos original, dado lo que empezó con él y que llega hasta nuestros días. En la Sala de Colecciones se abunda más sobre este particular.

Hoy en día, hay testimonios de misioneros y voluntarios que dedican su vida o parte de ella a paliar o eliminar cuanta opresión exista de cualquier tipo que esta sea. Cada año hay un promedio de 25 a 30 de estos agentes de pastoral que dan sus vidas  en  distintos países. Algunos,  pertenecientes a la jerarquía y otros al laicado misionero.  Todos los años son recogidos sus nombres en el Observatore Romano del mes de enero siguiente.

Prius vivere deinde philosophare

Estos hechos de la vida, seleccionados  y los textos fruto de madurez, nos revelan a un Tomás comprometido de obra y palabra en defensa de la dignidad de la persona humana, lucha que sigue siendo actual en nuestros días como se pueden apreciar en el programa de esta semana, en el que tras reflexionar, en un primer momento sobre el fundamento fundante de la dignidad de la persona humana, se continua con un simposio sobre las adicciones que esclavizan a muchos seres humanos en la actualidad.

Hoy el problema de la persona es enfocado casi de modo exclusivo desde el punto de vista neurológico, medico, psicológico y ético, con preocupaciones esencialmente sociales, políticas y económicas. Y se deja en penumbra  nada menos que la dimensión ontológica de la persona, que es el fundamento fundante de su dignidad psicológica, de su valor moral y de su destino espiritual. Sobre esta ausencia cargaremos las tintas nosotros en las siguientes líneas de esta lectura…. deinde philosophare.

En sus obras TdA fue sembrando al voleo reflexiones sobre la persona humana y su dignidad. El texto siguiente sintetiza como ningún otro su pensamiento, y dice: La realidad de la persona podemos considerarla desde su naturaleza o desde su modo de existir. En el primer caso es la más digna de todas las naturalezas por ser de condición intelectual. En cuanto al modo de existir la persona es también  la mas digna pues no depende de algo extraño sino que existe de por sí [De Potencia, 9,3].

Tras de estas palabras hay latente una antropología. Cada singular humano se halla integrado por cuerpo y alma en fusión profunda, de tal modo que el resultante no es la suma coexistente de sus componentes sino un tertium quid [ditas] subsistente y autoprogramable.

El término persona, en TdA no designa una realidad moral sino  metafísica. Lo que el santo dice de la persona es ininteligible mientras no se le considere  como subsistencia,e.d.: mientras no se la sitúe en su actualidad existencial, de tal modo que, así contemplada, sea fuente primera de todas las propiedades. La persona es un sujeto ontológico [repetimos, no solo un sujeto moral] es decir: un ser que subsiste en sí y por sí, no dependiente de ente externo alguno para seguir siendo ni para seguir actuando. Si existe en sí se sigue que es autoprogamable dada su condición intelectual.

Aclaremos, sin embargo que, del hecho de que sea en sí y por sí no quiere decir que sea increada [a se]. El actual Papa cita a Tomás cuando en una Audiencia del 2010 afirma que, no venimos de nosotros mismospero gozamos de verdadera autonomíade modo que no somos algo aparente, como dicen algunos filósofos, sino una realidad querida por Dios como tal y con valor en si misma [Aud. 23-6-2010]. De aquí dimana que asuma, como todo, la responsabilidad de sus actuaciones radicadas en ella bien sean éticas, sociales, políticas, económicas, en orden a plenificar en lo posible sus capacidades individuales y comunitarias. Esta promoción puede ser frenada o disminuida por agentes externos, pero, abolida, solo con la pérdida de la vida. De estos frenos y obstáculos nos aleccionarán los ponentes del simposio de adicciones este fin de semana.

En dignidad somos todos iguales dado el constitutivo de nuestra persona, pero no sucede lo mismo con la dignificación posible o la indignidad.  Por dignificación  cada persona admite aumento y disminución. Las capacidades de entender y elegir así como  otras corpóreas, son propiedades de la persona, y pueden ser desarrolladas.  Nuestro ser es un tener. Nuestro constitutivo no es la libertad. Ciertamente, dichas capacidades dimanan de la persona y la acompañan siempre, incluida la apertura a la trascendencia, fundada en la  percepción del ser en general [capax entis], a través de la cual tocamos la orla existencial del totalmente Otro.

Para no extendernos más sobre la dignificación transcribimos un texto en que TdA jerarquiza los diferentes grados de dignificación conforme a la autonomía de las personas: [Coment. a la Epist. a los Romanos, cáp., 2, lec. 3]

  • El supremo grado de dignidad en el hombre consiste en no ser inducido al bien por otros sino por si mismo.
  • El segundo grado es el de los que son inducidos al bien por otros hombres, pero sin coacción.
  • El tercero es el de los que necesitan de la coacción para hacer el bien.
  • El cuarto es el de los que ni por coacción se pueden encaminar al bien.

A Tomás, desde la condición intelectual que también hace a la persona dignísima, no le tiembla el pulso cuando escribe textos en apoyo a la máxima autonomía de la  persona, no solo a nivel de subsistencia [como hemos visto antes] sino también a nivel de conciencia. Y dice: si la mente propone a la voluntad algo que es bueno en sí, como malo, o al contrario algo que en si es malo, como bueno, la voluntad está obligada a seguir ese dictamen; y aduce ejemplos: Creer en Cristo es de por sí bueno y necesario para la salvación, pero la voluntad solo se dirige a ello en la medida en que la razón lo propone. Por tanto, si la razón lo propone como malo, la voluntad se dirigirá a ello como mal, no porque lo sea de por sí, sino porque es mal a consecuencia del juicio de la razón. En consecuencia, hay que decir que toda voluntad que está en desacuerdo con la razón, sea ésta recta o errónea, siempre es mala (I-II, 19,5c).

Finalmente, TdA en su catequesis sobre el Símbolo de la fe, concluye al final del primer artículo sobre la creación, que nuestra dignidad descansa también en que somos imagen y semejanza del Creador: En efecto, Dios hizo todas las cosas por el hombre. Y entre las criaturas el hombre es la más semejante a Dios después de los ángeles, y dijo: hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza. Esto no lo dijo del cielo y de las estrellas, sino del hombre. Pero no se refería al cuerpo sino al alma, que goza de voluntad libre y de incorruptibilidad, en lo cual se asemeja más a Dios que las demás criaturas. Debemos considerar pues que el hombre es, después de los ángeles, mas digno que las demás criaturas, y no disminuir jamás nuestra dignidad por el pecado…

[AGPola]

polaope@hotmail.com